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PRI y PAN, la mano vacía de Tom Brady

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Centro y Periferia

Por Salvador Guerrero Chiprés

El PAN y el PRI se enfrentan en una lucha de angustia, inconsistencia y desesperación por el segundo lugar.

Como en el juanzepedismo del que escribí aquí en alguna ocasión, consistente en subordinar los intereses del grupo político a los trascendentes de la transformación del país -hacia condiciones de igualdad, Estado de Derecho y eficiencia en la administración púbica-, esos dos partidos y sus aliados no pelean por el primer lugar.

Únicamente buscan la porción de poder que permita su sobrevivencia aun en medio de un mar de incongruencias ideológicas y programáticas, para no hablar de prácticas punibles recientes y actuales.

Ricardo Anaya reconocía el perfil de José Meade y el dirigente nacional priista, Enrique Ochoa Reza, conecta un hit interno-externo al recordarlo; al mismo tiempo, el PRI reconocía al PAN como compañero de viaje y ahora no puede identificar claramente cuál segmento del panismo es capaz de pasar por encima del PRI en las elecciones del 1 de julio, cuál es exactamente su aliado en la campaña que iniciará en dos semanas y cuál es su parte relativamente neutra.

Anaya recibe de Proceso un golpe periodístico sobre la combinación de sus intereses inmobiliarios, familiares, partidistas y lo niega al mismo tiempo que es acusado de “simulación” por el marido de la principal aspirante panista a la presidencia y ex titular de la primera magistratura, hasta que consiguieron sacarla del PAN.

Acción Nacional parece más dividido que nunca como el PRI más lejos de la probabilidad real de hacerse nuevamente del poder nacional.

Un mercado de negociadores, cuerpos de vencidos que hacen real politik que reciben presupuesto público pero saben que el poder ha comenzado a transitar a otro bloque, se agolpan con descaro o con discreción, hacen hervir la etapa final de las precampañas y se preparan para tener un plan B.

Este domingo de Superbowl, Tom Brady perdió -le arrebataron- el balón en la antesala de la derrota ante las águilas de Filadelfia. Pero, como si no supiera que ya no lo tiene, sigue en el gesto de lanzar con la mano vacía un balón inexistente.

El PRI y el PAN tal vez no se dan cuenta que ya no tienen “balón” en la mano para anotar, se lanzan pullas sin tener la probabilidad de integrar de manera creíble su proyecto de gobierno.

Las lanzan entre sí mismos: pelean solamente el segundo lugar, no por la anotación nacional.

confianzafundada.mx

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