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Piden vecinos que cinco hermanitos que viven en Valle de Puebla, sean rescatados del abandono

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Cinco tristes historias

–Vecinas de Valle de Puebla piden auxilio para rescatar a cinco niños, quienes viven entre la inseguridad y la insalubridad

En su rostro se refleja la impotencia, pero también las ganas de ayudar a cinco niños que dicen ellas no son atendidos por su madre.

Todo sucede en la calle Huejotzingo del populoso fraccionamiento Valle de Puebla.

Desde hace unos seis meses vecinas de varias casas de dicha demarcación se han convertido en el apoyo de los hermanos Alejandro, Jared, Lorena, José y Rebeca

Les dan comida, apoyo, abrigo, pero no se puede más, ya que ellas también son de escasos recursos.

Deciden contar la historia, pero no dan sus rostros, no quieren tener problemas con Rebeca, la madre de los niños abandonados que viven a merced del calor, el frío y la calle.

Como madres se sienten agraviadas, ya que comentan que aunque sea en la pobreza, la progenitora debe estar al cuidado de los hijos

Del DIF, de la policía municipal, de la Unidad contra la Violencia Intrafamiliar, han recibido el auxilio, pero este ha llegado a cuenta gotas y a veces ni eso, pese a los llamados.

Ellas se dicen dispuestas a ayudar, pero les parte el corazón ver que los niños tienen hambre, frío o calor y no encuentran el sosiego, además ante la grave inseguridad que prevalece sobre todo en el Valle de Puebla, eso les preocupa aun más.

ENTRE BASURA Y PERROS CALLEJEROS

Luego de hablar con las vecinas acudimos a su domicilio en la calle Huejotzingo número 3350 del populoso fraccionamiento Valle de Puebla, para ver las condiciones en las que viven los menores.

Son las 10:30 de la mañana y Alejandro abre la puerta, él junto con sus cuatro hermanitos duermen en sillones rotos y sucios en una casa donde reina el desorden propio de niños cuyas edades van de los 16 a los 4 años de edad.

No se asusten, les pedimos mientras le preguntamos qué hacen y dónde está su mamá.

Alejandro nos explica que a veces su mamá va a la casa, pero que no le gusta dormir allí, porque sus hermanitos hacen ruido.

Los niños con visibles caras de susto, se preguntan qué hacemos en su casa, inmediatamente les explicamos que los vecinos nos llamaron y que sólo queremos saber qué opinan de las denuncias.

Alejandro como hermano mayor toma el control de la conversación y da las explicaciones requeridas.

Dice que aun no han desayunado, no hay nada en el refri y a su mamá no la han visto.

Respecto a sus estudios, nos comentan que ya entrarán a la escuela el próximo ciclo, o cuando menos eso esperan.

Sin lugar a duda que su vida entre basura y perros callejeros no es nada fácil, sobrevivir solos en un fraccionamiento tan conflictivo debe ser complicado para cinco niños que se protegen muy bien entre ellos.

Hablan sólo lo necesario y nunca implican a su madre en sus declaraciones, es evidente que tienen miedo al abandono total y que de plano los separen para llevárselos a una institución social.

Observamos la situación y el entorno.

De repente suena el teléfono, es su madre, pido hablar con ella y Alejandro me lo permite, Rebeca niega maltrato y abandono, es su palabra contra la realidad, pero ofrece darnos una entrevista para que conozcamos su verdad

Y HABLAMOS…

Se enoja, primero, ante la denuncia de los vecinos que la acusan de abandono, pero luego accede a dar una entrevista para que sepamos la realidad.

Dice que es una madre soltera cuyo esposo está encarcelado acusado de narcomenudeo, que trabaja en las madrugadas en Rubermaid, por lo que no puede estar con sus hijos a esas horas.

Niega abandono, aunque le referimos el entorno en el que sus hijos están creciendo.

Pide a los vecinos que no se metan en su vida, aunque le expresamos que son ellos quienes le dan de comer y hasta protegen a sus hijos por la noche, durante sus ausencias.

Explica que el DIF nunca ha ido a revisarla, aunque la policía sí, porque ven a sus hijos en la calle.

Comenta que está conciente de que su casa no es limpia, ni sus hijos viven en la abundancia, pero que saldrá adelante.

Respecto a que no está viviendo con los niños, la entrevistada establece que vive con un compañero de trabajo porque él la apoya.

Los vecinos nos describieron una realidad paupérrima en la que viven los pequeños, la cual fue confirmada con la visita a su casa y aunque Rebeca lo justifica, es evidente que el medio en el que cohabitan los niños, no es ni por mucho el idóneo para su desarrollo.

Sin embargo, ella dice que está dispuesta a pelear y defenderlos.

Ojalá, porque cinco hijos lo reclaman.

 

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1 comentario

  1. Martha Jimenez on

    Es imposible de creer , pero es cierto … hay muchas mujeres que prefieren al hombre que a sus hijos, es imperdonable , que no piensen en las consecuencias, los hijos les pierden el
    Respeto, son los peores jueces , y además de todos los peligros que están dispuestos, Espero de corazón y esta mujer recapacite por el bien de todos

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