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OPINIÓN

Frontera México-EE.UU. cerrada. El muro como lugar de memoria

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Concierto de Intocable en el muro Calexico-Mexicali y celebración por el 50 aniversario del Parque de la Amistad en el muro de San Diego-Tijuana

A unas horas del anuncio que decreta la extensión del cierre de la frontera para actividades no esenciales hasta el 21 de septiembre, se realizaron dos eventos de enorme carga simbólica para la memoria colectiva. En el muro que separa y a la vez une a las ciudades de Mexicali-Calexico y Tijuana-San Diego, se llevaron a cabo el concierto del grupo de música regional norteña Intocable y la celebración del 50 aniversario del Parque de la Amistad, respectivamente. La pandemia por COVID-19 generó transformaciones profundas en distintos ámbitos de la vida humana. En las fronteras del mundo estos cambios han dejado huellas importantes. En la zona transfronteriza entre México-EE.UU. ha habido repercusiones negativas en la vida cotidiana de miles de trabajadores, en los flujos comerciales de mediana escala y en la economía a nivel macro.  Ha impactado en los niveles micro-sociales, cientos de familias que históricamente han tejido redes comunitarias más allá del muro, hoy han visto seriamente afectadas sus posibilidades de socialización e interacción.  En este contexto, el viernes 21 de agosto se presentó en un espacio terregoso, custodiado por agentes de la Border Patrol, el grupo de música regional norteña Intocable. Este concierto fue patrocinado, como estrategia mercadológica para enfrentar la crisis por el cierre de la frontera, por el centro comercial conocido como los Outlets de Calexico, ubicado en territorio estadounidense justo en el muro divisorio con Mexicali.  El fotoperiodista Víctor Medina Gorosave nos muestra en su narrativa visual, la convergencia de símbolos culturales que comunican la interdependencia estructural que distingue a la vida transfronteriza entre México y Estados Unidos.

Concierto de Intocable. Fotografías: Víctor Medina

GorosaveCelebración 50 Aniversario del Parque de La Amistad. Fotografía: Tomada de Internet

La música movilizó a decenas de familias que a través del muro se integraron a la fiesta de acordeón y bajo sexto. El patrullaje de la Boder Patrol se intensificó. La transmisión en vivo de algunos usuarios a través de Instagram y Facebook convocó a miles de seguidores y fijó en la memoria colectiva esta actividad desarrollada en el muro. Dos días después, en el muro erigido entre Tijuana y San Diego fue celebrado el aniversario 50 de la fundación del Parque de La Amistad, que tiene como espacio de asentamiento una parte en cada una de las dos ciudades ya mencionadas. Del lado norteamericano permanece cerrado. Del lado mexicano se encuentra abierto. Es la narrativa de la relación asimétrica entre estos dos países. Funciona como un lugar de memoria. Aglutina. Aún con la separación del muro, este espacio de intersecciones histórico-culturales irradia un magnetismo que llama a la identificación. Convoca. Une.

Como señala María Lois, la conjunción “entre cierre de fronteras, control de movilidad e identificación de las movilidades permitidas y saludables abundan en la imaginación de la frontera como un dispositivo territorial de control efectivo”.

El 20 de marzo del 2020 se dio el primer anuncio del cierre de la frontera para actividades no esenciales. Un hecho inédito. Han transcurrido 17 meses. El muro ha estado presente más tiempo. La historia nos enseña que los procesos socioculturales encuentran su cauce de fluidez existencial, a pesar de límites y fronteras. El concierto de Intocable y la celebración en el Parque de La Amistad, son datos que apoyan este argumento.

*[No. 45/2021]. El autor de esta publicación es profesor-investigador en la Facultad de Ciencias Humanas, UABC.

 

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